Veneno De Amor Expirado

Te cuelas en mi pensamiento cuando no puedes ser más que un recuerdo hiriente. Dueles en el alma, atormentas mi corazón, y una nube cargada de dolor, por ti llueve. No queda espacio en mi para nadie más. Mi pensamiento va rememorando los momentos en los que estabas tú.

Nuestra vida, nuestra juventud. Tanto amor demostrado, tanto amor compartido, tanto habíamos vivido que hoy que no estás conmigo, siento que todo fue en vano. Un bulto grande y pesado cuelga en mi espalda, con lo malo y lo bueno que pudimos vivir. Hoy dejaste de existir, maldito veneno de amor expirado.

Oscuridad dispuesta a eclipsar mis ojos, pero incapaz de oscurecer mi mente. Yo escojo cómo y cuando tenerte presente. Vida y muerte, ambas para mí son arte. Hoy decido recordarte por amor, tal vez mañana, por odio logre olvidarte. No sé cómo soltarte. Es infernal no poder apartarte, aunque estés lejos y sepa que no puedo recuperarte. Aquí están mis lágrimas, eso me dejaste.

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El Vals

Liviana se siente mi alma cuando mi cuerpo en tu cuerpo danza. Caliente siento tu aliento, cuando cantas tus gemidos en mi cuello. Pronuncio cual alabanza, tu nombre. Tú, el hombre que elijo para que adorne con sus besos mi cuerpo. Te elegí para posar yo mis labios en los sensibles y recónditos espacios de tu masculino ser. Danzamos sobre el suelo, al compás de nuestros deseos una y otra vez. Nuestros puntos más sensibles comienza a hacernos volar. Nuestro vals, nuestra respiración y nuestra fuerte sincronía, explotan convertidos en rasguños, sudor y gemidos. En mi rostro se posa el rubor que deja la satisfacción de haber danzado contigo. Tu quedas rendido, dormido entrelazado a mi cuerpo. Suspiro y largamente te miro. Baja el telón. El vals de los amantes culminó.

Viajeros Rebeldes

Irreverentes, desobedientes, vamos a contra corriente. Ignoramos descaradamente la impureza y la hipocresía de palabras vacías que se lleva el viento día tras día. Lo impuesto por los reprimidos nos es indiferente. Retamos a la disciplina y nos burlamos de su concepto de libertad y de “ser decentes”. Somos viajeros, soñadores. Creadores de historias que nadie sabrá jamás. Sin códigos ni ética, ignoramos el qué dirán. Perdonen, señoras, que predican la santidad. No queremos su librito, pero gracias, de verdad. Un rebelde no es rebelde por creerse el más capaz. La “rebeldía sin causa” es una mentira más. Nosotros nos arriesgamos por convicción, con una justa razón, con orgullo y pasión. Somos viajeros del planeta en recesión. Somos rebeldes con causa, pidiendo que escuchen nuestra voz.

Bendición O Maldición

Cuando te ví, supe que rompería varias promesas. Y sería una de esas, la de no volver a amar. Juré jamás suspirar, jamás volver a soñar que amar era posible. No se si eres bendición o maldición, pero el recuerdo de tu mirada me hace tener una dulce sensación que había olvidado que existía. No gano ni pierdo, pensando con el corazón, veo como se hunden mis falsos juramentos. Si no me amas, no me retengas. Prefiero la libertad, quiero volar y conocer la soledad. Te amo, más tú no sientes igual. Tu me quieres en tu cama, yo te quiero con el alma… Egoísta, no me finjas sufrimiento. Si no tienes sentimientos.

Ave Libre

Soy apasionada, soy sensual. Soy dueña de mi cuerpo, de mis deseos y mi soledad. No le tengo miedo al qué dirán. Soy un ave libre que vuela ansiosa a tu alrededor, buscando posarme en tu falda sin que huyas, sin que sientas temor. Soy el ave mensajera que te cuenta al oído sus ganas de estar contigo. Tu y yo, a solas, sin tanto rodeo y en pocas palabras. Soltando el miedo y sintiendo que en un abrazo que parece infinito alcanzamos el cielo. Sin hablar de amores que jamás existiran. Intercambiando caricias, besos dados al azar. Dándonos sin límites, sin miedo a sentir, sin miedo al mañana. Sin que pienses ni por un segundo en la palabra “amar”. Recuerda, soy un ave y cuando menos lo esperes, querré volar. Disfruta el viaje sublime y salvaje de dos humanos convertidos en bestias indomables. Cierra los ojos, atesora el momento y maneja mi cuerpo en dirección al abismo que parece galáctico pero es más bien orgásmico. Cuando todo acabe, abrázame mientras me quedo dormida. Después desaparece, odio las despedidas.

Perdida En Mi Alma

Una historia sin final, un cuento que doy por acabado. Dos corazones apuñalados por el orgullo desmesurado, dos idiotas enamorados que se negaron a seguir soñando. El sendero abandonado lleno de espacios oscuros, donde quedó cristalizado el futuro de los masoquistas que por egoístas ahora viven separados. ¿Viven? ¿Acaso vivir es andar sin sentir? ¿Se vive en paz lejos del ser que carga en sus pulmones con tu oxígeno? No es vivir. Es morir mientras respiro a distancia la putrefacción de la hipocresía en tu nublada sonrisa. ¿Piensas que no sé nada? ¡Lo sé! Abro los ojos y me encuentro sola. Me doy cuenta de cuán falsas son tu palabras cuando dices quererme. Me encerraré en mi propio mundo. Mejor me aferro a un buen libro o a una botella de vino. Mejor vuelvo a el rincón secreto que soy yo misma, perdida en mi propia piel.

Elevada

Abrí mis ojos apuntando con mi oscura mirada al cielo. Mi cuerpo reposaba inmóvil sobre la grama, el calor del sol era mi abrigo. ¡Qué abrazo tan sincero el que brinda el Señor Sol! Su calidez me arropaba, mientras su luz me cegaba. ¿O será que yo ya estaba ciega? Estaba encapsulada en aquel estado de semi inconsciencia y fue justo entonces cuando sentí que de mí cuerpo salía mi alma. ¿A qué? ¿Qué buscaba? Me sentí más viva que nunca mientras me elevaba y contemplaba mi cuerpo. Mi alma cada vez iba más alto. La energía era única, aquel estado de inercia me llenó de luz. ¡Yo era luz! Sentí la magia de aquella otra dimensión, la sorpresiva explosión, la deliciosa convulsión. Mi alma se sacudía y desde el aire veía como mi cuerpo carnal se estremecía. Me visitó el placer, convulsioné unos minutos y poco a poco aterrizé, hasta que mi carne recibió mi esencia.